lunes, 17 de enero de 2011

Suerte

Tengo mucho miedo de volver a caerme, porque no sé si me voy a poder levantar. Quizás para entonces ya no me queden ganas de intentarlo. Tal vez dejar de pensar sea lo mejor que podría hacer, quitarme las pilas y dejarlas a un lado. Quisiera ir a la playa, no importa si el agua está fría. Quedarme boca arriba, buscando las nubes, y dejar que la marea decida. Últimamente mi estado anímico es tan oscilante como las olas.
Sólo puedo decir una cosa: tsunami.

2 comentarios:

  1. ¿Y por qué no vamos al lugar donde las olas chocan sin dañarnos y la brisa marina remueve tu hermoso pelo, el lugar que llenamos de carcajadas los días soleados de verano? ¿No te gustaría? Porque a mi si. :)

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