domingo, 26 de enero de 2014

Julio

Hay un invierno oculto en esos días de julio en los que no me queda sino tu ausencia. En los que las despedidas aún golpean mis oídos, y los abrazos siguen tibios en la ropa. 
Mi mano queda en un costado, dormida e inerte, esperando a que tus dedos regresen a darle una razón de ser. 
Te extraño en la garganta, te necesito en la piel.

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