Todos tenemos derecho a equivocarnos, pero siempre existen errores y ERRORES. Sí, de esos mayúsculos, épicos, imborrables, que cuando vuelven a tu cabeza revives todos los sentimientos (mayoritariamente vergüenza) que en su día te causaron. En definitiva, una gran cagada.
Y es que el tiempo todo lo cura, pero no borra lo que está escrito.
Somos esclavos de nuestras palabras, pero dueños de nuestros silencios.
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