miércoles, 8 de febrero de 2012

¡Zas!

Vas tan tranquila por la calle y de pronto... ¡zas! Te asaltan las dudas. Así tal cual, sin previo aviso. No tienes muy claro de dónde han salido, pero sabes que están ahí, recordándote esos tediosos asuntos pendientes, todos los cabos sueltos que no sabes como atar. ¿Y qué haces? Acaban de poner tu mundo patas arriba, te hacen darle vueltas a ciertas cosas que antes eran un dogma hasta convertirlas en meras suposiciones.
Inseguridad, desconfianza, malestar. Las escuchas susurrar en tu oído, no se irán, no hasta que...

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